Creíste que era aún noche cerrada
y que un claro en el cielo no se abría
porque en el cielo apenas se veía
la luz -trémula aún_ de la alborada
La misteriosa noche fue horadada
en sinergia colmada de energía
y su unánime imperio impuso el día
en hora por las aves celebrada
Clarearon luminosos pensamientos
y en una niebla apenas divisable
se perdieron los sueños cenicientos
Porque con luz de fuerza incomparable
ya nos ofrece el día sus portentos
que son de una extensión incomparable .